Entrevista a Romina
La entrevista consta de cuatro partes: primera, la idea de venirse; segunda, el proceso de llegada; tercera, asentarse en el nuevo país; cuarta, la actualidad. Durante el desarrollo nuestra compatriota se siente cada vez más cómoda de contar su historia abre un espacio de intimidad en su hogar y su hijo menor de 11 años se siente tan interesado por la historia de sus padres que se recuesta junto a su madre y la mira embelesado sonriendo y disfrutando las anécdotas de su juventud.
1. Romina tenía una tía materna en Sevilla se vino a los 19 años aunque su tía llevaba ya más de un año invitándola para que viajara a Sevilla. Los problemas escolares y el estado depresivo le motivaron a viajar su idea inicial era viajar durante un año es decir todo el 2003 quedarse en la casa de su tía trabajar y luego volverse a Chile. Habiendo ingresado con su visa de turista únicamente podía trabajar en el rubro en que se desempeñaba sus familiares en este caso en el comercio ambulante. Aquel ejercicio laboral le permitía pagar lo que le había prestado su tía para el billete y la estancia inicial.
2. Seis meses antes del viaje se dedicó a carretear y pasarlo bien con sus amistades. En ese tiempo Romina estaba comprometida, pero tal situación había derivado de una encerrona que construyó su pareja de aquel entonces, exponiéndola a responder a la pregunta del matrimonio frente a muchas personas de la iglesia en la que Romina participaba activamente. Habiendo respondido que "sí" el plan era que su pareja terminase el último año de universidad y viajase para continuar su relación acá en España pero como dicen en Chile amor de lejos amor de pendejos. Luego de unos meses le comenzaron a llegar mensajes de otra mujer, que indicaban la existencia de una pretendiente en Chile. Aquello y la distancia desestabilizaron tanto la relación que por decisión mutua se terminó el compromiso, la decisión quedó más clara cuando dos días después el supuesto
enamorado comenzó su relación con la otra mujer en Chile. Para Romina el primer periodo en España fue un periodo difícil, por un lado, porque dejó estrechas relaciones de amistad y, por otro, por su relación familiar. Entre los elementos que cambiaron con la migración se encuentra una nueva relación verbal con el entorno, es decir, cambió su vocabulario.
3. Le costó asentarse, en lo cotidiano se dio cuenta que no tenía buena relación con su tía y cuando llevaba dos años se vino un hermano de Chile para convencerla que se devolviera. Justo unos meses antes una amiga le invitó a participar de unas conversaciones virtuales con gente que ella conocía. Romina accedió y en ese momento comenzó a chatear a través de Messenger con diferentes personas. Un día en una feria coincidió con uno de aquellos con quienes se mensajeaba, coincidentemente era un chileno, primo de su amiga. Desde aquella oportunidad comenzaron a evidenciar que en Chile habían tenido muchas cosas en común. Las condiciones de ambos eran muy distintas si bien Carlos pudo regularizar su situación por
una política de Zapatero en 2005, Romina se encontraba con una carta de expulsión que le entregaron luego de detenerla en un mercadillo y estar un día prisionera en la policía ¡Aquella situación fue límite! En palabras de Romina "me harté de llorar". Luego de este evento en 2007 nació el primer hijo de Romina y Carlos, bajo el alero de la ley "todo hijo de chilena, nacido en el extranjero, es un chileno".
Las condiciones hacían difícil la regularización pero una pareja de su abuela le ofreció un contrato y aquello derivó en el proceso de regularización. En aquel tiempo regularizar no era fácil porque pedían muchos requisitos y todo se hacían en papel y a mano. Por otro lado, nosotros no teníamos buena fama en España, estaban de moda los lanzas internacionales y se podía constatar con el letrero que estuvo colgado en la embajada de Chile en Madrid que decía “ si ves a un chileno robando no le digas nada porque es su cultura". Mi gente y yo sentíamos miedo de decir nuestra nacionalidad. De todos modos está regular exigía acreditar tres años en el territorio, acumulando documentos justificativos tales como: la inscripción en médicos sin fronteras, fotografías en lugares cercanos a la residencia declarada, entre otros. Luego que presente todo esperé hasta un año y frente a la nula respuesta me acerqué a las oficinas correspondientes. En aquel tiempo no era como ahora, sino que había que hacer cola a las cinco de la mañana y esperar a que entregar a los números a las siete A.M. luego comenzaban a atender desde las nueve en adelante. Detrás de una ventana de vidrio me atendieron y tuve la suerte de qué el agente recordaba mi caso. Anonadado por que mi regularización aún no resultaba, pese a que yo tenía un hijo nacido en España y me encontraba estudiando el bachillerato se acercó al departamento encargado y constató que mi carpeta aún estaba en el primer escritorio, frente a mi increpó a sus colegas y él mismo hizo todo el recorrido para que yo pudiera tener en lo inmediato mi permiso de residencia. Aquel día deseaba que me pidieran la documentación que un oficial de policía me detuviera y solicitara el registro o algún justificativo de mi condición dentro de España. Si se puede explicar en alguna palabra lo que sentí fue alivio, un alivio muy grande.
4. En la actualidad, desde 2013 que obtuve mi nacionalidad, estoy segura que no volveré a Chile. Aunque, luego de 17 años viajé a ver a mi padre, a mis hermanas y a familia nueva que no conocía, pude también constatar que ese ya no era mi mundo. Ahora yo soy feliz. Debo reconocer, de todos modos, que mis raíces no las voy a olvidar nunca: mi familia es España, pero mis raíces son Chile.
Siempre intentaré que se conozca mi país, aunque yo no venía de un barrio muy bueno por lo que no quiero que mis hijos vuelvan a eso, de todos modos quiero que todos conozcan Chile, mi país.
Bailando con mi marido en la celebración del 18 de septiembre en el consulado de Chile, en Sevilla.